Sección: usuarios

Tramposos/as …

Se va acercando el final de la primera semana del concurso “Foto Libre” y estamos empezando a comprobar la veracidad de las votaciones. Es sorprendente: casi todas las fotos más votadas lo son fraudulentamente.

¿Cómo detectamos votos fraudulentos?

Tenemos mucha información: la dirección IP desde la que se emite el voto, la marca de tiempo, el identificador de la sesión, etc. Con estos datos es muy fácil controlar los votos no válidos: por ejemplo, desde la misma IP cada medio minuto llega un voto a una foto determinada. Paran un rato y luego siguen.

Cuando las IPs son de empresas, universidades u otras entidades, estos patrones se dan sobre todo en horario laboral. Las IPs “particulares” presentan este patrón diferente, más continuado, sobre todo de noche.

Es curioso cómo, cuando hay dinero por medio, la gente es capaz de estarse horas (hemos detectado algunos “tramposos” que han estado hasta cuatro horas en la madrugada) delante de su ordenador votando a su foto (o la de su amigo) repetidamente. ¿Acaso piensan que en este tipo de concursos no existen mecanismos de control?

En fin, no se fíen mucho por ahora de las fotos más votadas porque están siendo revisadas.

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¿Nos toman por tontos?

Supongo que muchas personas estarán al tanto de la campaña que ha montado el Ministerio de Cultura, “Si eres legal, eres legal”. Entre otras cosas, han montado una página web en la que nos advierten de lo dañina y perjudicial que es la piratería.

Sin entrar a valorar esta campaña y lo que pretende, me chocó ver como “testimonio ganador del mes de diciembre” la siguiente perla:

Testimonio ganador del mes de diciembre

Me lo contaron en el colegio, entre y me bajé películas, me entraron virus y me tuve que cambiar el cpu porque los virus se metieron en el procesador, no os bajéis cosas, son gente que pone cosas malas dentro de los archivos y te roban tus datos, tus fotos, y todo!!!! Se legal FACILMENTE!!!

Captura de pantalla

Tras una breve indagación, me he enterado de que este mensaje lo mandó un usuario con una intencionalidad totalmente satírica y burlesca (en varios sitios mencionan la anécdota).

Lo que me pregunto es si la gente que gestiona este sitio es tan incompetente ignorante como para dar crédito a un testimonio tan absurdo y claramente guasón o es que consideran que los ciudadanos somos idiotas y que nos creemos semejantes “testimonios”. No sé qué pensar.

Desde luego, lo menos que pueden hacer para que su mensaje sea tomado en serio es ser rigurosos. Con un alarmismo facilón como éste no creo que consigan tener mucha credibilidad.

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¡Sincronicemos nuestros marcadores!

En el momento en que uno empieza a usar diferentes navegadores y/o diferentes equipos, el tener los marcadores (”favoritos” en la nomenclatura de Microsoft) ordenados y siempre disponibles es bastante útil.

Hasta hace unos años, casi todos procedíamos a copiar el archivo (bookmarks.html, por ejemplo) en un diskette y llevarlo al otro equipo, o subíamos el archivo a un FTP, o lo poníamos en algún sitio web …

Ahora existen opciones que, basándose en el mismo principio (dejar una copia de nuestros marcadores “colgada” en Internet y actualizar desde allí los demás equipos), son más cómodas de usar y ofrecen funcionalidades adicionales.

Uno de los primeros servicios de este tipo que conocí (y que sigo utilizando asiduamente) fue del.icio.us
Permite organizar los marcadores por etiquetas (”tags”), compartirlos y/o publicarlos, enviar marcadores a otros usuarios, … También ofrece unos botoncitos para nuestro navegador que permiten agregar cómodamente a nuestra cuenta de del.icio.us las páginas que vamos visitando y que nos interesan.

En mi caso, reconociendo la utilidad de del.icio.us, no es exactamente lo que necesito. En del.icio.us tengo cientos de enlaces bien clasificados que me sirven de referencia, pero no quiero tener mi menú de marcadores con cientos de elementos.

Existe una extensión para Firefox (Foxmarks) que sirve para sincronizar nuestro menú de marcadores. Es extremadamente fácil de usar y además ofrece una página personalizada con nuestro menú de marcadores en my.foxmarks.com por si los necesitamos consultar desde otro navegador o equipo.
En las versiones más recientes, también permite guardar las contraseñas (están cifradas, obviamente) de los sitios que visitamos.

El navegador Opera también ofrece un servicio similar (Opera Link) con una ventaja adicional: también sincroniza los marcadores de nuestro teléfono móvil si usamos el navegador Opera Mini.

Si nos instalamos la “Google Toolbar” (para Internet Explorer y Firefox) obtendremos una funcionalidad similar. Entre otras funcionalidades, esta herramienta permite tener nuestros marcadores disponibles en cualquier ordenador.

¿Y qué hay de nuestra privacidad?

Aunque todos nos aseguran que los datos que guardamos son privados y que están seguros, nadie puede estar seguro al 100% de esto. ¿Considera usted que sus marcadores o páginas favoritas son un conjunto de datos altamente sensibles? Mi recomendación: no use estos servicios y llévese sus marcadores de un equipo a otro en una memoria USB, a ser posible, cifrada.

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Casi pico

El ingenio de los creadores de malware parece no tener límite. Hoy casi caigo sin darme cuenta con una nueva variante:pantallazo-fa.jpgSegún leí el correo, lo primero que pensé es “… tengo que decírselo a la gente de redacción …”. Pero justo en el momento que pulsé el enlace de “descargar vídeo” me di cuenta a donde apuntaba.Por supuesto, éste es un correo totalmente falso, ni lo envía El País ni tiene nada que ver con ellos. Simplemente están simulando el servicio de envío de noticias de este medio. Esperemos que no “pique” mucha gente.Actualización:He enviado el archivo al servicio Virus Total y ya lo “conocían”. Algunos motores antivirus lo han denominado “Backdoor.Win32.Rbot“.

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“Software” insostenible

En la literatura sobre desarrollo de “software” se escribe a menudo sobre un concepto con reminiscencias biológicas: el ciclo de vida del software.

A grandes rasgos, el desarrollo del software sigue unas etapas: se planifica (etapas previas de tomas de requisitos y análisis), se desarrolla (programación e implantación), se mantiene (arreglo de posibles fallos durante el uso del mismo, labores administrativas programadas, …), evoluciona (se agregan nuevas características si surge la necesidad) y, a veces, muere (se deja de utilizar el producto).

Lo habitual es que la etapa de mantenimiento sea la más larga, pero no debería ser la más costosa económicamente. Sin embargo, existes numerosos sistemas en lo que esto no es así.
¿Han trabajado alguna vez con el típico programa con muchos fallos pero que, sin embargo, se utiliza desde hace mucho tiempo y no hay planes para sustituirlo? ¿Les suena la situación cuando todo el conocimiento de “las tripas” de una aplicación se deposita en muy pocas personas (incluso en una sóla)? ¿Utilizan algún programa que sólo funciona en algunos entornos muy específicos con unas versiones muy concretas del sistema operativo y otras aplicaciones? ¿Se gasta su empresa un dineral en personal subcontratado para que este programa siga malfuncionando?

Todos estos son los síntomas del “software insostenible” (la nomenclatura es propia). Programas y aplicaciones que no han sido bien gestionados y se han escapado de las manos de los que los diseñaron, los programaron, los mantienen y de los que pagan todo esto, el cliente final.

Al final nos encontramos con un dinosaurio software, lento, grande y arcaico. Los usuarios lo odian porque nunca acaba de ir bien, los responsables de área lo odian porque se lleva muchos recursos presupuestarios, los desarrolladores lo odian porque es asqueroso trabajar con el código enmarañado y mil veces parcheado, …

Lo peor en estos casos es que la solución más obvia, que es rehacer la chapuza, o al menos, dedicarle un buen tiempo para poner orden y concierto, sale muy caro (además, no hay garantía de que la nueva versión sea buena). Pero también sigue siendo muy caro el mantener la aplicación. Un buen dilema económico.

Algunas causas:

  • Mala planificación o diseño previo.
    Frecuentemente las tomas de requisitos son muy vagas o imprecisas. Esto conlleva hacer cambios importantes cuando el programa ya está en producción, con los riesgos que esto conlleva: prisas, código rápido y sucio, desintegración entre las distintas partes del programa, …
  • Uso de una herramientas/lenguajes inadecuados y/o obsoletos.
    Algunas herramientas (lenguajes de programación, entornos de desarrollo, etc) son muy permisivas con las malas prácticas al desarrollar software. Dejan una libertad de actuación al desarrollador que puede ser perjudicial al no forzar una buena organización del trabajo y del código.
  • Mala organización del personal.
    Personal novato al que se le pone a trabajar sin una adecuada formación y supervisión en clientes finales, alta rotación del personal, jefes de proyecto/analistas sin vocación técnica que no revisan el código que se produce, …
  • Clientes mal acostumbrados.
    Muchos clientes quieren las cosas para ya, y no siempre es posible hacer algo rápido y bien. Si una mejora requiere un estudio y análisis, así se le debe comunicar al cliente, y no ponerse a picar código como locos.

Podría seguir enumerando más errores, pero no merece la pena. ¿Existe alguna solución para este desaguisado?

Probablemente para los sistemas existentes sea difícil encontrarla, pero hay que aprender de los fallos:

  • Sres. contratantes: no fuerce a los profesionales que contrate. Si le dan unas estimaciones, respételas, no son gratuitas.
    Desconfíe de empresas de desarrollo o consultoras con mucha rotación de personal. Infórmese antes de cómo se trabaja en ellas. Los “obreros del software” somos también muy importantes, no sólo los encorbatados que van a presentar y vender el producto.
  • Sres. contratados: no sucumban a la tentación de dar plazos cortos, ni de presentar presupuestos muy bajos. Sean realistas.
    Cuiden y formen bien a sus “picateclas”, pero supervisen su trabajo: no para sancionar, sino para mejorar. Hagan una buena ingeniería y planificación, no se “aten” en exceso a una tecnología.
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