Sección: formatos

Vídeo en “streaming”

Datos del vídeo

No entiendo mucho de vídeo, códecs ni multimedea en general, pero, ¿no hay ningún otro formato para emitir vídeo en directo que no pase por usar los códecs de Windows Media?

No entiendo porqué casi todos los medios se emperran en emitir con el formato Windows Media. Para los que no usamos Explorer y/o Windows, es todo un problema.

Mi odisea personal para poder ver el vídeo en directo que muchos medios llevaban hoy:

- Buscar un plugin que lea WMV y WMA para Firefox.
- Comprobar que funciona el plugin, probados Xine plugin, el Mplayer plugin y VLC plugin.
- Quedarme tirado cada poco rato sin saber si lo que falla es la emisión, el códec, el plugin, el navegador o yo qué se.

Respecto al HTML para embeber estas señales, mejor ni mirarlo. En www.publico.es hemos acabado con este HTML en la portada.  Hay un montón de parámetros para configurar el visor o plugin:

<OBJECT id="WMPlayer2" data="http://mfile.akamai.com/34602/live/reflector:41369.asx?bkup=41881&prop=e" type="application/asx" height="248" width="310">
<param name="url" value="http://mfile.akamai.com/34602/live/reflector:41369.asx?bkup=41881&prop=e">
<PARAM name="uiMode" value="mini">
<PARAM NAME="rate" VALUE="1">
<PARAM NAME="balance" VALUE="0">
<PARAM NAME="currentPosition" VALUE="0">
<PARAM NAME="defaultFrame" VALUE="">
<PARAM NAME="playCount" VALUE="1">
<param name="autostart" value="true">
<PARAM NAME="currentMarker" VALUE="0">
<PARAM NAME="invokeURLs" VALUE="false">
<PARAM NAME="baseURL" VALUE="">
<PARAM NAME="volume" VALUE="50">
<PARAM NAME="mute" VALUE="false">
<param name="stretchToFit" value="true">
<PARAM NAME="windowlessVideo" VALUE="false">
<PARAM NAME="enabled" VALUE="true">
<PARAM NAME="enableContextMenu" VALUE="false">
<PARAM NAME="fullScreen" VALUE="false">
<PARAM NAME="captioningID" VALUE="">
<PARAM NAME="enableErrorDialogs" VALUE="0">
<PARAM NAME="_cx" VALUE="8467">
<PARAM NAME="_cy" VALUE="6350">
<param name="ShowStatusBar" value="true">
</object>

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El procesador de textos menos conocido

Si su campo profesional está dedicado a la ciencia básica (física, química, matemáticas, etc) seguramente conocerá, aunque sea de oídas, el sistema de procesamiento de texto LaTeX. También es bastante popular entre el sector informático, pero fuera de estos campos, no es tan conocido.

¿Qué es LaTeX?

Empecemos haciendo un poco de historia: Donald E. Knuth desarrolló a finales de los años 70 un sistema de composición tipográfica informatizada porque no le gustaba mucho cómo estaban quedando algunos volúmenes de su obra “The Art of Computer Programming“. Este sistema lo denominó TeX. Posteriormente, en los años 80, Leslie Lamport desarrolló un conjunto de instrucciones (macros) que hacían más fácil la utilización del sistema de Knuth. Este desarrolló se llamó LaTex.

¿Qué ofrece LaTeX?

  • LaTeX se orienta totalmente al contenido del documento que estamos escribiendo y a su estructura. En nuestro documento definiremos encabezados, secciones, subsecciones, listados, definiciones, etc, sin preocuparnos en ningún momento de cómo van a quedar en el documento final.
  • Otro punto fuerte de LaTeX es su especialización en la notación científica y técnica. Las fórmulas y ecuaciones más complejas se pueden representar y con una calidad muy alta. Muchas publicaciones científicas de prestigio exigen que los trabajos a publicar se entreguen en formato LaTeX.
  • LaTeX trae sus propias fuentes, no depende de las que vienen instaladas con nuestro sistema operativo. Y estas fuentes son muy buenas, con una calidad y un uso contrastado de más de 20 años.
  • Actualización: Al ser un formato basado en texto plano es idóneo para integrarlo en un sistema de control de versiones, como CVS o Subversion.
  • Actualización: notas al pie (footnote), citas (quote) y otros formatos típicos de la edición impresa son muy fáciles de hacer y se maquetan automáticamente. Se pueden hacer anotaciones (comentarios) que luego no se ven en el documento final.

¿Cómo se utiliza LaTeX?

Aquí viene el único “pero” que puede tener LaTeX: no es un entorno “WYSIWYG“. El texto se escribe en un archivo de texto plano (con la extensión .tex) y en este texto se incluyen instrucciones para el sistema LaTeX. En realidad, LaTeX es un lenguaje de marcado (un concepto parecido al HTML con el que se sirven las páginas web).
No es tan fácil como abrir el procesador de textos y empezar a escribir: hay que saberse (o tener cerca una referencia) las instrucciones básicas.

Una vez que tenemos nuestro texto escrito y “marcado”, invocamos al programa latex (o pdflatex, una versión especializada en generar archivos PDF) y obtenemos el documento final procesado y listo  en formato .dvi (latex) o .pdf (pdflatex). El funcionamiento es parecido al de un compilador. Índices, referencias cruzadas, listados de ecuaciones, figuras o tablas, bibliografía, … Todo lo gestiona (y muy satisfactoriamente) LaTeX.

Actualización: Distribuciones y editores de LaTeX

Para Windows, una de las distribuciones más conocidas es MikTeX. Para MacOSX, encontramos MacTeX (o la distribución que provee Fink). En otros sistemas como Linux o *BSD, generalmente LaTeX viene incorporado al sistema de paquetes.

Respecto a los editores, hasta el más modesto editor de texto vale (como el Bloc de notas de Windows), pero algunos editores más especializados proporcionan facilidades como resaltado de sintaxis, accesos directos a las funciones e instrucciones más habituales, botones para invocar directamente al programa latex, etc.

Kile (Linux), TeXnicCenter (Windows) y  TeXShop (MacOSX) son algunos de los más habituales. Otros editores más genéricos disponen de “plugins” o añadidos especializados.

También existen programas “WYSIWYG” que funcionan internamente con LaTeX, como LyX y TeXmacs.

Para terminar este pequeño homenaje a este magnífico sistema, les dejo unas muestras:

Esta es la estructura típica de un documento LaTeX:

fuentelatex.png

El pdf final queda así:

pdf-final.png

Ampliado. Las fuentes son muy bonitas y agradables de leer en papel impreso:

fuentes.png

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Microsoft nos hace un regalo envenenado

En las pasadas semanas Microsoft nos ha sorprendido con dos noticias bastante inusuales en ellos: la publicación de las especificaciones técnicas de los formatos de archivo de Office y la apertura del código fuente de sus programas.

A primera vista puede sorprender este cambio de rumbo, pero pensándolo un poco más, en mi opinión, se ve claramente la intención de Microsoft: evitar más sanciones por prácticas monopolísticas y conseguir que su nuevo formato de documento, Open XML, sea aprobado por la ISO* (a finales de marzo de 2008 se tomará una decisión).

¿Qué puede suponer para los usuarios finales esta decisión de Microsoft? En principio, son buenas noticias, puesto que los programas competidores de Microsoft Office pueden mejorar mucho conociendo exactamente cómo es el formato de los archivos de Office. Hasta ahora este conocimiento se hacía por ingeniería inversa, generalmente, es decir, adivinando o suponiendo cómo era este formato.
Si los programas ofimáticos mejoran su capacidad de tratar con los archivos de Office será algo bueno para los usuarios: no tendremos que estar “atados” a los productos de Microsoft.

En la práctica puede que este regalo no sea tan bueno: ahora Microsoft tiene la excusa perfecta para embrollar a voluntad sus especificaciones sin poder ser acusada de monopolista, puesto que, a pesar de ser públicas, estas especificaciones son tan complejas y extensas que pocos desarrolladores o companías podrán implementarlas con la rapidez necesaria para no perder usuarios. Por otra parte, si todos los productos ofimáticos fuesen capaz de tratar con el formato de Microsoft, esto supondría la desaparición total de otros formatos (en realidad esto ya es casi así: pocas personas conocen otros formatos que no sean los omnipresentes .doc, .xsl, .ppt y familia).

En un mundo ideal, todas las compañías de software tratarían de desarrollar productos compatibles, y antes del Open XML de Microsoft ya teníamos el Open Document Format, un formato de archivos ofimáticos libre, estandarizado y apoyado por multitud de compañías y organizaciones.

*: Organización Internacional para la Estandarización

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HD-DVD vs Blue-Ray: siempre pierden los mismos

En una entrada anterior hablábamos de la “guerra” de los formatos de vídeo en alta definición. Parece que ya hay vencedores y vencidos. Esta vez a Sony no le ha pasado lo mismo que en los años 80 con el sistema Betamax.

Toshiba, uno de los principales impulsores del formato HD-DVD, anunció ayer, 19 de febrero de 2008, que abandona la fabricación de productos HD-DVD. En los próximos días podremos leer una gran cantidad de sesudos análisis comerciales y técnicos sobre la “victoria” de un formato sobre otro, pero en pocos sitios se leerá lo que, en mi opinión, ha ocurrido: de nuevo, la industria nos ha tomado el pelo a los consumidores. Otra vez.

Si existe un consorcio llamado DVD-Forum (en el seno del mismo se gestó la especificación del HD-DVD), ¿por qué algunos fabricantes -que forman parte de este consorcio- se han dedicado a desarrollar su propio formato? ¿Por qué siempre hay fabricantes que desarrollan productos fuera de los estándares imponiendo los suyos propios? ¿Tan difícil es ofrecer a los consumidores un producto que no se quede obsoleto o sin soporte técnico al poco tiempo de ser adquirido?

Ya se la respuesta, claro: cuando habíamos conseguido renovar toda la videoteca y tenerla en DVD en vez de VHS, ahora hay que renovarla de nuevo para tenerla en Blue-Ray. Con los vinilos y los CDs nos hicieron la misma jugarreta.

Conmigo no cuenten. Ya estoy cansado de tanto cacharrito y nuevos formatos cada dos por tres. Además, mis películas favoritas son las de los Hermanos Marx y se ven estupendamente en el VHS ;-)

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La batalla de los formatos (3ª parte)

Hoy, formatos de documentos ofimáticos.

A finales de la década de los 80 uno de los programas más populares en todas las oficinas era el Word Perfect. Este programa era (y sigue siendo) un procesador de textos potente y muy completo que dominó el mercado. Por entonces el sistema operativo en los ordenadores personales era generalmente MS-DOS y al parecer, este programa funcionaba y se integraba muy bien con el sistema (escribo un poco de oídas, nunca utilicé el Word Perfect).

A principios de los 90, Microsoft publicó el sistema Windows y una versión de su procesador de textos, Microsoft Word, para este sistema. A la vez que Windows crecía en popularidad, Word (y la “suite” ofimática completa, Microsoft Office) pasó a ser el producto ofimático más utilizado.

En 1995 Microsoft publicó el sistema operativo Windows 95 y una versión actualizada de su suite ofimática, Office 7.0. En ese momento, ya era el producto dominante del mercado. Con el paso del tiempo, los formatos .doc (procesador de textos MS Word), .xsl (hoja de cálculo MS Excel) y .ppt (editor de presentaciones MS PowerPoint) se convirtieron en un estándar “de facto”.

(Se rumorea que una posible razón del rápido éxito de los productos ofimáticos de Microsoft era la facilidad con la que se podían “piratear” estos programas. No recuerdo donde lo leí …)

Mientras tanto, los productos competidores cada vez se utilizaban menos y sus desarrolladores se veían obligados a implementar la posibilidad de leer y escribir documentos en el formato (no documentado y propietario) de MS Office para no perder aún más usuarios. Lotus Smart Suite, WordPerfect Office, Star Office y otros productos cada vez eran menos utilizados.

Microsoft empezó a tener problemas legales a partir del año 2000 en EEUU y en la Unión Europea por abuso de su posición dominante en el mercado. En la Unión Europea y algunos estados de EEUU se empezó a considerar que utilizar como formato por defecto un producto propietario no era adecuado porque creaba una dependencia tecnológica indeseable.

Alternativas

En 2006 se aprobó por la ISO (International Standars Organization) el formato Open Document, basado en el formato interno utilizado por la suite ofimática Open Office. Apoyan este formato prácticamente todos los “grandes”: IBM, Adobe, Sun MicroSystems, …
Al ser un formato abierto y público rápidamente lo han implementado la mayor parte de programas y suites ofimáticas, excepto la suite de Microsoft (aunque existe un “añadido” para que pueda manejar este formato).

A finales del mismo año, Microsoft contraatacó presentando su propio formato de archivo ofimático, Office Open XML e intentando que también sea reconocido como estándar por la ISO. Las críticas no se hicieron esperar.
La jugada comercial parece clara: intentar que su propio formato sea reconocido como estándar para evitar problemas legales y poder seguir vendiendo su producto a organismos oficiales (un buen cliente) sin trabas.
En estos momentos el proceso de estandarización no está cerrado y Microsoft ha presionado todo lo que ha podido para conseguir que su especificación sea aceptada.

El problema es que Microsoft no ha esperado para empezar a utilizar este formato, aprobado por la ISO o no. La última versión de su producto, Office 2007 ya utiliza este formato por defecto (totalmente incompatible con versiones anteriores de Office).

La próxima vez que envíe un documento creado con Word 2007, observe si la extensión es .docx. Si es así, es muy probable que el receptor de este documento no lo pueda abrir si no tiene la última versión de Office (1). Creanmé: no todos usamos el MS Office ni mucho menos, su última versión.

(1) Casi todos los programas alternativos a Word pueden manejar el formato antiguo, el .doc de siempre, pero el nuevo .docx todavía no.

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