¿Censura? Venga ya …
No deja de sorprenderme que algunos comentaristas de la web de Público estén continuamente quejándose y diciendo que Público censura sus opiniones.
Imagínese que ud. invita a alguien a su casa y cuando surge la inevitable discusión sobre política o cualquier otro tema sensible, su invitado empieza a vociferar, insultar, tener malos modales y además, se hace la víctima. ¿Qué haría usted?
Desde luego, no le volvería a invitar a su casa, eso casi seguro.
Un sitio web es algo parecido. Se habilita la opción de comentar para que los lectores discutan y debatan sobre un tema o una noticia, pero no todas las personas entienden que se puede discutir y debatir sin ofender a los interlocutores.
En mi blog personal (no éste de Público, si no el que pago de mi bolsillo y mantengo en mis ratos libres) de vez en cuando he tenido la visita de algún energúmeno. Nunca lo he dudado ni un momento ni me he sentido censor: mi blog es como mi casa y en principio invito a todo el mundo, pero exijo que tengan un mínimo de educación, si no, rápidamente les borro los comentarios y les bloqueo el acceso. No me gusta tener porquería en mi casa, y cuando aparece, la quito.
No se trata de borrar las opiniones contrarias o de una ideología opuesta. Se trata de que las personas que comentan en un blog, en un diario o en un foro entiendan que están tratando con otras personas y tengan unos mínimos de respeto y buena educación. Las formas son importantes, a nadie nos gusta que nos griten o hablen despectivamente. ¿Por qué en Internet tiene que ser diferente? ¿Acaso el anonimato (aparente) que nos proporciona el ordenador nos autoriza a hacer lo que jamás haríamos en las relaciones interpersonales en “el mundo real”?
Tengo curiosidad con los comentaristas que dicen que “les censuran en Público” cuando se les borran las sandeces o insultos que suelen escribir. ¿Realmente se creen eso que dicen o es una forma más de intentar polemizar gratuitamente?
Hay algunos que adoptan varias personalidades y se contestan a sí mismos como si fuesen distintos usuarios. Hay un habitual en el blog de Eva Mintenig que ya roza en lo patológico. Otro comentarista el otro día se hizo pasar por el Presidente de la Audiencia Nacional en el blog “Dominio Público“.
Borrar estos rebuznos, ¿es censura? Venga ya …
Para finalizar: el caso es que no son tantos, sólo que ensucian mucho y son molestos, como cuando se tiene una pequeña mancha de chocolate en una pared blanca. Están todos localizados, sabemos sus IPs, quiénes son sus proveedores de acceso a Internet o la empresa desde la que escriben, los patrones de comportamiento (horas típicas, frases típicas). El día en que alguno incurra en alguna ilegalidad va a tener serios problemas, me temo.
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